Un Juzgado de lo Penal de Teruel tuvo que suspender un juicio por delito contra los derechos de los trabajadores ya que el único intérprete de idioma chino que aparecía en la lista de traductores del Palacio de Justicia era precisamente el propio acusado (de origen chino).
Una vez iniciado el juicio se comprobó que algunos testigos de nacionalidad china no entendían el español.
El acusado, de origen chino también, se ofreció para traducir de español a chino y a la inversa, petición que no fue aceptada.
La juzgadora suspendió el juicio y requirió la presencia de un interprete de chino.
Los funcionarios del Juzgado proporcionaron a la juzgadora el nombre del único traductor de chino residente en Teruel que había en el listado, siendo éste el acusado.
Finalmente el problema se solucionó cuando el acusado proporcionó el nombre de otro ciudadano de nacionalidad china que conocía bien el castellano y que vivía en Teruel y este acudió al cabo de una hora aproximadamente, permitiendo la terminación del juicio, que quedó, así, visto para sentencia.






